SIGLO 16

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Al tiempo de las guerras de religíon

Blavet, en cuanto a la mayor parte de las otras ciudades del ducado, ha gozado de la reordenación del tejido económico. Se han hecho más y más numerosos los proprietarios de bienes raíces de media importancia, y se puede ver en los alrededores de la ciudad una población de artesanos así que tiendas de comerciantes al detalle.

En 1553, una capilla nueva, consagrada a San Pedro, reemplazó la capilla románica que amenazaba la ruina. Era un edificio pequeño sobrio y elegante cuya puerta meridional, como una asa de cesta, se ornaba de un espaldarazo y pináculos. En el ángulo, la torrecilla de forma poligonal con la escalera estaba a proximidad de un campanario pequeño de madera para vigas.

ancienne chapelle St PierreFue echada abajo aquélla capilla en 1859 para construir la capilla San-Pedro de hoy que conserva algunas de las estatuas de antaño, especialmente un Cristo-con-ligaduras, San Eliseo, San Pedro y Santa Ana.

Quedaban las instalaciones portuarias de Blavet muy rudimentarias para no decir inexistentes, a pesar del crecimiento sensible del tráfico marítimo de mercancías.

En la extremidad, una simple calzada de piedras secas, llamada "La calzada grande" se avanzaba de unos metros mar adentro. Se encallaban en el arenal los buques de mediano tonelaje ; los mayores echaban el ancla y transbordaban su cargamento en chalupas que aseguraban un cordel de comunicación entre los barcos y la costa.

La bahía del Driasker que ofrecía una extensión de agua muy protejida y a proximidad inmedíata de los carpinteros de armar y calafatos, se encenagaba inexorablemente cosa de los aluviones traídos por el río Blavet, pero principalmente por causa del delastre de los navíos mercantes que echaban su lastre en el fondaedero para coger su cargo.


Las Guerras de Religión (1562–1598)

En la Bretaña baja, la ósmosis entre los feligreses y un clero de abajo numeroso, teniendo en porción los mismos valores socioculturales, no era campo muy favorable cuanto a la penetración del protestantismo. Era el lenguaje un obstáculo suplementario a la búsqueda de Dios en la Santa Escritura.. Paradójicamente, es de la Liga que Blavet estará empantanada.

La Liga en Bretaña

Desde 1563, se formaron cofradías y asociaciones en diferentes partes del reino, comprometiéndose a vivir según la religión católica y ayudarse mutuamente en caso de sedición de los protestantes. Aquéllos movimientos de defensa, esencialmente religiosos al origen, evolucionaron después de la San-Bartolomé (1572) hacia una mobilización más y más política de los católicos quienes trayeron a la dirección de su pleito la familia "Guise".

Por 1573, se habían distinguido los moradores de Blavet equipando espontáneamente y a sus gastos, una flotilla que había socorrido a las tropas reales asediando la ciudad de "La Rochelle".
En efecto, después de la San-Bartolomé, los hugonotes se habían atrincherado en la ciudad de La Rochelle y se batían con la energía de la desesperación.
Cuando el duque de Anjeo quien mandaba las tropas reales en La Rochelle se volvió el rey de Francia, Henri III, se acordó de este gesto y, en 1575, otorgó en agradecimiento a Blavet el privilegio del Papegaut.

Quedaba poco concernida Bretaña por los movimientos de la Liga, pero, en 1582, nominé Henri III su cuñado, el duque de Mercoeur, gobernador de Bretaña. Philippe Emmanuel de Mercoeur, duque de Lorraine, era un católico convencido pero tenía aquél duque un índole socarrón.
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Philippe Emmanuel de Lorraine,
duc de Mercoeur.
Neptunia n°66

Después del asesinato de Henri de Guise en 1588 y el de Henri III en 1589, estaban las tensiones a su paroxismo. No teniando Henri III hijos, su heredero legítimo era Henri de Navarre, protestante. Los partidarios de la Liga excluían a priori del poder cual quier príncipe quien no era católico y encerraban sus filas estrechamente que comportaban varios candidatos al trono. Se abrían paso otras codicias, tales las de Felipe Segundo rey de España. Exigía para su hija, la infante Isabel el trono de Francia y el ducado de Bretaña, pleiteando que Isabel era la nieta de Henri II, así como él era el nieto de Anne de Bretagne.

Teniendo relaciones con la causa real, los habitantes de Blavet rechazaron las solicitationes de los partidarios de la Liga, particularmente las de Jérôme d’Arradon, él quien mandaba la plaza fuerte de Hennebont y acogieron en su ciudad , el señor de Coëtcourson, partidario de Henri IV. Vino el duque de Mercoeur personalmente atacar Blavet. Se agotaban en vano sus tropas a lo largo del atrincheramiento que cerraba el istmo, desde Locmalo hasta el Driasker (la trinchera vieja). Participaba heroicámente la población entera a la defensa de la ciudad.

Es en tal caso que tres o cuatro navíos desembacaron soldados del partido de Mercoeur en la ciudad asediada. Fueron los moradores destrozados, sin consideración alguna ni por lo que respecta la edad ni el sexo, sucedió que los defensores en la imposibilidad escaparse no tenían más que dos facultades de escoger : sea estar pasados a cuchillo sea ahogarse.

Ha guardado la canción1 triste de Locpéran el recuerdo de aquélla matanza :
«¡Ha llegado en Loc-peran un navío y está lleno de soldados ; los partidarios de la Liga han venido en sus barcos !
Ay de nosotros, Dios mío, ¿Adónde iremos ?
Se ha puesto en filas el ejército al lado meridional y al lado del septentrión también.
O, Mercoeur, puesto que Usted es el maestro, sálvenos, salve a nuestro honor.
Salve a la honra de las jóvenes, esto le ruegan con humildad.
Eran veinte y cinco a rodillas, con los ojos llenos de lágrimas.
¡ Mercoeur, ellas decían, sálvenos a nuestra vida, a nuestros cuerpo y alma !
No, Mercoeur no respondió, las veinte y cinco jóvenes se han levantado, han corrido hacia el mar y han saltado en la barca.
Se han alejado cantando : Que sea la maldición encima de Mercoeur quien no tuvo piedad de las virgenes de Locpéran.
Vana esperanza, ô jóvenes, el conjurado requiere tener su presa.
Venga, dice el vencedor, vosotros nos pertenecéis, daremos oro y dinero a vosotros.
Guarde Usted, su dinero y oro, más vale el honor así que quedar pobres, nos gusta mejor perder la vida que ofender a Dios.
Que estar deshonoradas por los quienes mataron a nuestros padres y madres, quienes quemaron nuestras casas, nuestros bienes.
¿ Sin embargo, ô Nuestra Señora de Compasión, ô Señora María, ojalá Usted veniera a nuestro secorro, al secorro de las pobres jóvenes ?
¡ Eran veinte y cinco en el barco y todas se han echado en el mar, llevándarse por la mano, se han echado en el agua, llamando Dios a su secoro !»

Mandó Mercoeur incendiar lo que quedaba de la ciudad (sola la nueva iglesia San Pedro resistió a la llamas). Luego ofreció la plaza arruinada a los Españoles con quienes mantenía vínculos. Pero Mercoeur había encomendado las ovejas al lobo. Conscientes del valor estratégico excepcional de la ciudad de Blavet, conducían en ella los Españoles un ejército de quatro mil hombres, a las órdenes de Don Juan del Águila.

Las antiguas fortificaciones que se hallaban delante del mar fueron rápidamente reparadas, dobladas y completadas por una fortaleza, llamada "el Fuerte del Águila" , aquél ocupaba el lugar de la ciudadela que se puede ver actualmente.
Jérôme d’Arradon a quien Mercoeur había confiado en mando de las ciudades de Hennebont y Blavet realizó de prisa que los Españoles se conducían como conquistadores, no reconocían sino que la autoridad de su rey, Felipe segundo.
Para los moradores de Blavet, la ocupación española que permaneció desde 1590 hasta 1598, fue un período bien triste : actas de piratería, pillaje e incendio de las fincas, malos tratamientos para los habitantes.

Por éste tiempo, Henri IV proseguía la conquista laboriosa de su reino. Provocaban sus éxitos militares y su reciente conversión la reunión de un número determinado de partidarios de la Liga a su causa, entre éstos partidarios, había la familia d’Arradon. Examinaba atacar los Españoles atrincherados en Blavet y había confiado esta tarea al mariscal de Brissac. Muy felizmente, el 2 de mayo de 1598, el tratado de Vervins, liquidando las hostilidades entre Francia y España, permetía a los moradores de Blavet economizar un asedío y para Henri IV recibir una plaza militar sin combatir. Porfin se sometía Mercoeur al rey quien sellaba éste gesto por el casamiento de César de Vendôme (hijo natural, pero reconocido que había tenido de Gabrielle d’Estées) con Françoise de Lorraine, hija del duque de Mercoeur.
Volvía a dar el duque la gobernación de Bretaña entre las manos del rey, en beneficio de César.

Parecía que una era de paz empezaba. Mandó Henri IV que desmantelen el fuerte del Águila.

Rojas, el primer arquitecto de la ciudadela

rojas

Ingeniero militar español, muerto en Cádiz el 12 de Octubre de 1614. Fué discípulo del célebre Juan de Herrera, á quien sirvió como ayudante en la construcción de El Escorial ; en 1578 se le envió á inspeccionar las fortificaciones de Pamplona, y en 1589, después de haberse acreditado en este y en otros trabajos, solicitó el título de ingeniero. Poco después levantó el plano de la bahía de Cádiz.

En 1591 estuvo en Bretaña, á las órdenes del maestro de campo Juan del Aguila ; allí construyó varias obras de carácter militar. En 1596 fué comisionado para estudiar las fortificaciones del Guadalquivir, así como las de la costa (Cádiz, Gibraltar y Tarifa). Entonces se le concedió el título de capitán ingeniero, que ya había solicitado antes, aunque inútilmente. De las obras de fortificación que realizó hasta 1602 por aquella región andaluza, trajo modelos á Felipe II, el cual le recompensó con 200 ducados. Desde la fecha últimamente citada hasta 1607 explicó el arte de la fortificación en la Academia de Matemáticas de Madrid, oyendo sus lecciones ilustres personajes.

En 1607 volvió á Cádiz para continuar allí sus trabajos de fortificación, pasando en 1611 á Orán y Mazalquivir, á fin de trazar los planos de estas plazas, cuyos modelos trajo á la corte, y se le dieron como recompensa 300 ducados. En 1613 obtuvo el sueldo de capitán ordinario, y un hijo suyo, de diez años, que ya empezaba á dibujar, se le otorgó un sueldo de 10 escudos. En aquel mismo año tuvo que incorporarse rápidamente á la expedición de La Mármora con las tropas de desembarco mandadas por Luis Fajardo, y emprendió los trabajos de defensa, pero habiendo enfermado, obtuvo licencia para volver á Cádiz, en donde murió en la fecha anteriormente citada.

Escribió :

- Teoría y práctica de fortificación conforme las medidas y defensas de los tiempos, repartida en tres partes.
- Compendio y breve resolución de fortificación conforme á los tiempos presentes, con algunas demandas curiosas y probándolas con demostraciones matemáticas y algunas otras cosas militares.
- Sumario de la milicia antigua y moderna, con un tratado de artillería, y al fin un nuevo modo de fabricar torres dentro de la mar muy firmes y á poca costa.

La personalidad de este ingeniero militar permaneció ignorada hasta 1851, en el que el brigadier Aparici encontró muchas noticias sobre ROJAS en el Archivo de Simancas, publicándolas en el Memorial de Ingenieros.

1. Endecha

última modificacíon : 07 12 2006